
Pasaje, del adolescente para ser adulto.
El padre del niño lo lleva al bosque, con los ojos vendados y lo deja solo.
Él tiene la obligación de sentarse en un tronco toda la noche y no quitarse
la venda hasta que los rayos del sol brillan a través de lo que le cubre los ojos, indicando el amanecer.
Él no puede pedir auxilio a nadie.
Una vez que sobrevive a la noche, él ya es un adulto.
Él no puede platicar a los otros muchachos acerca de esta experiencia,
debido a que cada chico debe entrar en la masculinidad por su cuenta.
El niño esta naturalmente aterrorizado.
Él puede oír toda clase de ruidos.
Bestias salvajes que rondan a su alrededor.
Quizás algún humano le puede hacer daño.
Escucha el viento soplar y la hierba crujir, él sentado estoicamente en el tronco, sin quitarse la venda.
Ya que es la única manera en que podría llegar a ser un adulto.
Por último, después de una horrible noche, el sol aparece y al quitarse la
venda, es entonces cuando descubre a su padre sentado junto a él.
Su padre veló toda la noche, para proteger a su hijo del peligro.
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